Errores. Tantos y tan acumulados que es
posible ignorarlos. Reminiscencias del pasado que golpean
constantemente nuestra conciencia. Todos acabamos pagando por
nuestros errores. No importa con qué; dolor, tristeza,
arrepentimiento, melancolía, amor, frustración, impotencia... la
lista se alarga agoniosamente. Y mientras, no podemos más que
observarlos y esperar que no los volvamos a cometer en un futuro.
Mientras, me refugio en la colectividad.
R.
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