Existe una corriente de sentimientos
que fluye constantemente entre nosotros, de una persona a otra, sin
que nos demos cuenta. Cuando dos personas se conocen por primera vez
y intercambian cualquier palabra, se crea un vínculo entre estas que
nunca más se podrá obviar. Así, de algún modo u otro, todos
estamos interconectados en un sistema complejo de interrelaciones. Si
él ríe, puede que tú también lo hagas. Contrariamente, la
felicidad de este individuo puede ser la desdicha de otro. ¿Nunca
habéis experimentado la empatía? ¡Qué vínculo más fuerte con
esa persona! No dejemos que esa corriente se interrumpa; todos nos
necesitamos a todos, todos nos ayudamos a ser un poco más felices. Y
ahí es cuando entras tú.
R.
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