30 de mayo de 2013

28 de mayo de 2013

IX

El sonido del constante pasar de páginas de los alumnos que están sentados a mi alrededor hace que a penas me pueda concentrar en mis pensamientos. Subralladores, lápices. Ahora una goma de borrar... inmediatamente, el contundente tecleo de los estudiantes de la mesa de al lado. Observo a todos repetidamente; me giro. Todos en mi entorno están centrados en su estudios. De repente, un nuevo chico se incorpora en el grupo. Se sienta a mi lado y de su apretada mochila consigue sacar una carpeta y un estuche, del que más tarde obtendría un bolígrafo de tinta azul. Siempre me había parecido que los bolígrafos de tinta azul eran poco profesionales. En su lugar, siempre usaba los de tinta negra. Cuando me doy cuenta, ya ha pasado media hora, y aún no he conseguido leer ni una línea del libro que, resignado, cierro suavemente mientras suspiro. Por el rabillo del ojo me parece ver una silueta humana en el exterior de la sala de estudios. Desvío la mirada a la ventana y veo a un chico acompañado de otro dos más, que al parecer se habían percatado de mi presencia. Hoy, después de varios días, ha salido el sol...

23 de mayo de 2013

VIII

¿Por qué has abierto la caja? Ya te dije qué contenía, y te advertí de que no la abrieses.
Pero lo has hecho.
Y mil demonios han escapado, en busca de mis sentimientos.
Me los han robado. Me siento traicionado.
Yo te confié la llave. La maldita llave de mi corazón.

R.

10 de diciembre de 2012

VI

Un recuerdo, si tuviera que elegir tan solo uno...sería tan duro... Que prefiero no recordar. No mirar atrás.
Tan solo olvidar.

R.

2 de diciembre de 2012

V

Y pensaba que estaba de acuerdo con mis sentimientos. Pero ahora no soy capaz ni de proteger mi identidad. Tú, que vienes de fuera, me harás cambiar. ¿Extraño? Al principio. Luego me di cuenta. Es a ti a quien debo complacer. Yo mismo me he convencido de que así será. Volvemos a empezar.

26 de noviembre de 2012

IV

Hey, ¡tú! Sí, tú que estás leyendo esta entrada. ¿Alguna vez te has parado a pensar qué es para ti la amistad? ¿Alguna vez has reflexionado sobre qué tienen en especial las personas a las que consideras amigas? El torrente de gente que vas conociendo es tan potente que a penas te da tiempo a clasificarlos. ¿Es que vas a permitir que alguien decida por ti quienes van a ser tus amigos? Cuídate de qué confías a unos y a otros, porque pronto tu vida se convertirá en un quiosco donde cualquiera podrá adquirir un fascículo de tu historia.

25 de noviembre de 2012

III

Nos negamos a aceptarlo, pero los hechos no hacen más que confirmarse cada día: cuando alguien ríe, millones de personas están llorando; cuando alguien llora, millones de personas están riendo. Y es que lo que para unos es el fin, para otros puede suponer el principio. Para lo que unos puede suponer la salvación, para otros puede ser un castigo. Para que unos puedan ser felices, otros tienen que sufrir. La felicidad colectiva está mucho más lejos de lo que podríamos pensar. Me disculpo ante ti, pero gracias por hacerme tan feliz.

R.

23 de noviembre de 2012

II

Existe una corriente de sentimientos que fluye constantemente entre nosotros, de una persona a otra, sin que nos demos cuenta. Cuando dos personas se conocen por primera vez y intercambian cualquier palabra, se crea un vínculo entre estas que nunca más se podrá obviar. Así, de algún modo u otro, todos estamos interconectados en un sistema complejo de interrelaciones. Si él ríe, puede que tú también lo hagas. Contrariamente, la felicidad de este individuo puede ser la desdicha de otro. ¿Nunca habéis experimentado la empatía? ¡Qué vínculo más fuerte con esa persona! No dejemos que esa corriente se interrumpa; todos nos necesitamos a todos, todos nos ayudamos a ser un poco más felices. Y ahí es cuando entras tú.

R.

22 de noviembre de 2012

I

Errores. Tantos y tan acumulados que es posible ignorarlos. Reminiscencias del pasado que golpean constantemente nuestra conciencia. Todos acabamos pagando por nuestros errores. No importa con qué; dolor, tristeza, arrepentimiento, melancolía, amor, frustración, impotencia... la lista se alarga agoniosamente. Y mientras, no podemos más que observarlos y esperar que no los volvamos a cometer en un futuro. Mientras, me refugio en la colectividad. 

R.